Uno de los errores más comunes en el cuidado del cabello es tratar todos los problemas de la misma manera. A menudo, cuando notamos el pelo áspero o sin brillo, recurrimos a cualquier mascarilla comercial esperando un milagro. Sin embargo, no todos los cabellos necesitan lo mismo. Entender la diferencia entre un cabello deshidratado, desnutrido o dañado es el primer paso para devolverle su vitalidad, y para ello, los tratamientos capilares profesionales son imprescindibles.
Un cabello deshidratado ha perdido agua, lo que lo vuelve opaco y propenso al encrespamiento. Necesita tratamientos a base de humectantes como el aloe vera o el ácido hialurónico. Por otro lado, un cabello desnutrido carece de lípidos (grasas naturales), sintiéndose poroso y áspero al tacto; en este caso, requiere aceites y mantecas ricas. Finalmente, un cabello dañado estructuralmente por decoloraciones, uso excesivo de planchas o factores químicos ha perdido proteínas. Este tipo de fibra capilar necesita tratamientos reconstructores con queratina o aminoácidos para rellenar las fisuras y evitar la rotura.
En nuestro espacio en Teror, no ofrecemos soluciones genéricas. Antes de aplicar cualquier tratamiento, SEGURA HERNANDEZ RITA MARIA realiza un diagnóstico visual y táctil profundo de tu fibra capilar. Al no tener una sala de espera llena, podemos tomarnos el tiempo de explicarte qué le ocurre exactamente a tu cabello y aplicar el tratamiento específico que revertirá el daño.
Acompañado de un masaje capilar relajante en un ambiente de total tranquilidad, el tratamiento se convierte no solo en una cura de salud para tu melena, sino en una experiencia de bienestar integral. El resultado: un cabello fuerte, elástico, suave y con un brillo espectacular.